Beato Manés de Guzmán - Su obra y su herencia
No destaca Manés por su obra escrita, y sí por sus obras en el desarrollo de la Orden. Su principal aportación es la de compartir con su hermano Domingo el proyecto fundacional, un apoyo afectivo y efectivo que sin duda Domingo agradecería. Sus huellas principales nos remiten al celo con que cumplió el encargo de Domingo de atender a las monjas. Finalmente, su principal herencia fue la de mantener viva la tradición y el recuerdo de Domingo en diversas formas: promoción de monasterios y conmemoración en Caleruega de la vida del santo.
Hay que reconocer que la importancia de Manés para la posteridad y para la Orden está muy supeditada a su condición de hermano de Domingo. De hecho, su popularidad apenas trasciende en la práctica los límites de su Caleruega natal. Pero eso no oculta su importancia como compañero de Domingo, no sólo en su infancia en Caleruega, sino también en algunos años en el sur de Francia. Con el tiempo, Manés no sólo se mostrará como hermano de sangre sino también como hermano en la fe y en la esperanza de salvar almas. Domingo lo siente a su lado y confía en él. Le encarga al tiempo una misión de gran importancia para su proyecto. Los resultados de los encargos realizados por Manés hablan por sí solos.
Desde la figura de Manés de Guzmán podemos hoy extraer algunos puntos de reflexión aplicables a nuestra realidad de hoy: