TEMA 1. EL PROBLEMA DE LA TERMINOLOGIA

La cuestión del término "secta" es susceptible de tantas lecturas que se hace tremendamente arduo llegar a una definición que sea asumida por todos de manera unánime. Algún autor ha visto, incluso, la imposibilidad de definir a la secta, al menos desde el punto de vista jurídico. Jacques Robert se pregunta:"

"¿Existe una definición jurídica de la secta?... Muchos puntos de vista se han presentado, pero yo concluiría diciendo que no existe una noción jurídica precisa. Algunos han utilizado como primer criterio el pequeño número de adeptos, pero esto es una hipocresía en una época en la que no solamente las sectas son muy numerosas, sino donde se encomia la protección de las minorías. Ser minoría no es nada degradante, además existen Iglesias -la Iglesia bautista, por ejemplo- donde se prefieren congregaciones de pequeños grupos y no de multitudes. Por el contrario, los Testigos de Jehová tienen una importancia de efectivos superiores a menudo al de ciertas Iglesias protestantes evangélicas independientes, que representan por tanto a la ortodoxia calvinista... Algunos han propuesto entonces un segundo criterio: la excentricidad de las doctrinas; pero ¿dónde comienza dicha excentricidad? Si debe ser definida en relación con la razón, ninguna religión -incluso la monoteista- escapa de pasar por una secta. Porque toda fe religiosa es irracional y mística. Se ha avanzado un tercer criterio: la novedad. Pero nosotros hemos visto que existe una continuidad entre las antiguas creencias y los Nuevos Movimientos. Además, resulta demasiado fácil considerar a lo nuevo como algo herético, disidente o reformado.... Algunos han sugerido un cuarto criterio: su origen extranjero, porque la secta suele depender de una autoridad o de una persona extranjera al país... Los textos internacionales -concretamente la Convención europea de los derechos del hombre- ¿no reconoce a toda persona la libertad de recibir o de comunicar ideas sin consideración de fronteras?

Ninguno de estos criterios es aceptable y no existe definición jurídica de secta, por consiguiente, si se utilizan algunos de ellos, se corre el riesgo de atentar contra los derechos del hombre y las libertades públicas fundamentales.

Por esto muchos han declarado que las sectas son órdenes religiosas, ya que el orden religioso responde a criterios precisos: los votos, la vida comunitaria, la búsqueda de la piedad y el hábito o vestido correspondiente. ¿Existen diferentes estilos de vida religiosa en los Nuevos Movimientos? Nada puede ser más discutible. No creo, por consiguiente, que exista una precisa definición de la secta..".

Esta larga cita nos pone, ya desde el principio, delante de una gran dificultad. Sin embargo los intentos por hallar una descripción aproximativa no han faltado. Y será justo adelantar que han sido precisamente los sociólogos de la religión quienes, interesados por el fenómeno de la marginalidad religiosa, han tratado de hallar una definición capaz de recoger todos los elementos que podrían definir coherentemente la secta.

Intentamos ahora llegar al tipo de secta ideal, o secta tipo, cuyas características no se darán necesariamente en toda su perfección en cada una de las sectas concretas que luego se estudian.

Antes de pasar, no obstante, a considerar desde un punto de vista sociológico, y después teológico, qué es una secta, valdrá la pena recorrer algunas definiciones - o más bien, descripciones- que diferentes autores han venido señalando desde hace tiempo. Quizá puedan ser un instrumento útil para mejor estudiar el concepto ideal de la secta.

1.- Algunas definiciones del término "secta"

(1) "Secta es una asociación libre de cristianos austeros y conscientes que, regenerados verdaderamente, se reúnen juntos, se separan del mundo y se restringen a sus pequeños círculos. Más que sobre la gracia, ponen el acento sobre la ley, y practican, en el seno de su grupo de una manera más o menos radical, la ley cristiana del amor: y todo ello en vistas a preparar y esperar la venida del Reino de Dios" (2).

(2) "La secta es la expresión privilegiada de la contestación de las capas inferiores de la sociedad. Nace de una voluntad de fraternidad, de igualitarismo, de comunidad y del compartir. Se funda en el compromiso personal y el asentimiento interior a una ética más radical que aquella que sustentan los miembros de las Iglesias" (3).

(3)"La secta es una agrupación contractual de voluntarios que han elegido, tras algunasexperiencias religiosas precisas, agregarse a otros cristianos que han tenido las mismas experiencias. El cuerpo así formado mantiene su legitimación de los lazos creados entre creyentes, y entre ellos mismos y Dios. La salvación aquí es un asunto personal, y no de relación a un organismo de gracia... Las exigencias éticas son las mismas para todos los miembros. La preocupación de mantener, por la disciplina y la excomunión, la pureza de su comunidad se revela aquí tanto más necesaria que la santidad como cualidad inherente a su legitimidad..." (4).

(4) "La secta se caracteriza por ser un grupo religioso cerrado que nace por oposición a las Iglesias institucionales establecidas y por oposición al mundo. La secta se nutre de esta doble oposición, que a menudo se traduce para ella en una doble persecución, la de las Iglesias y la de los Estados. Las primeras denuncian en los sectarios peligrosos fanáticos que ponen en peligro la unidad de la Iglesia y su autoridad, los segundos ven en ellos temibles revolucionarios o asociales" (5).

(5)"Una secta es un grupo de tendencia religiosa y filosófica, que une a sus adeptos en torno a un maestro venerado. Intenta actualmente tomar un aspecto para-científico y a menudo terapéutico. Se caracteriza igualmente por un comportamiento elitista, muy particularista y cerrado. Finalmente manifiesta una intolerancia más o menos marcada y un proselitismo vigoroso que utiliza métodos y procedimientos progandísticos..." (6).

(6) "Las sectas son agrupaciones de carácter voluntario..., con un fuerte sentido de identidad..., que exige de sus miembros un sometimiento pleno y consciente que si no llega a eliminar todos los demás compromisos debe, al menos, situarse por encima de ellos, ya se refieran al Estado, a la tribu, a la clase o al grupo familiar... Se consideran a sí mismas como una élite..., como un grupo aparte, arrogándose si no ya siempre una salvación absolutamente exclusiva, al menos los mayores bienes. Muestran, además, cierta inclinación al exclusivismo... El hecho de pertenecer a una secta determinada supone, pues, un distanciamiento, y tal vez una hostilidad, frente a las otras sectas y grupos religiosos...Poseen un sentido de su propia integridad, integridad que puede verse amenazada por los miembros despreocupados o insuficientemente comprometidos. Por ello expulsan a quienes se muestran indignos de ellas... El autrocontrol, la conciencia y la rectitud son importantes características del sectarismo... Recurren a algún principio de autoridad distinto del que es inherente a la tradición ortodoxa... La autoridad defendida por una secta puede ser la suprema revelación de un líder carismático, puede consistir en una reinterpretación de los escritos sagrados, o bien puede ser la idea de que los verdaderos fieles obtendrán una revelación por sí mismos" (7).

(7) "Una secta, en un sentido más global, no es más que un grupo de personas aglutinadas por el hecho de seguir una determinada doctrina y/o líder y que, con frecuencia, se han escindido previamente de algún grupo doctrinal mayor respecto del cual, generalmente, se muestran críticos. Según esta definición, una secta es un tipo de agrupación tan honorable y defendible como cualquier otro" (8).

(8) "Las sectas son un subproducto de una situación real y eclesial; son el foco, el divieso, en el que se polariza la infección que está contagiando a todo el organismo social y eclesial" (9).

(9) "La secta aspira a reagrupar creyentes convencidos cuya adhesión deberá en principio resultar de un acto personal, voluntario y no de una simple rutina familiar; es significativo que un gran número de sectas cristianas rechacen la práctica del bautismo de niños y no bauticen sino a los adultos o adolescentes...; la secta manifiesta a menudo una orientación exclusivista: más o menos conscientemente, el grupo tiene tendencia a considerarse como el pequeño rebaño de los elegidos, como la auténtica Iglesia sobre la tierra; no cabría mantener simultaneamente una alianza con otra fe religiosa; esta actitud implica además una fuerte exigencia de pureza interna; la secta además cree detentar la más auténtica comprensión del mensaje evangélico, ya sea bajo la forma de un retorno a la pureza del cristianismo original, ya sea por una revelación de su fundador que aporta una nueva luz sobre la verdadera significación del cristianismo" (10).

(10) "La palabra secta designa un grupo de personas que en la fe o en la acción, incluso en ambas, se distinguen de otros grupos adheridos a un sistema homogéneo. Los que se adhieren a una secta tienen un modo particular de entender un determinado punto central del cristianismo, que lo califica de 'disidentes' respecto a una forma a la que se reconce dotada de autoridad doctrinal histórica" (11).

11) "Las sectas son grupos religiosos, generalmente pequeños, llenos de entusiasmo, integrados por hombres y mujeres, asociados voluntariamente, tras una conversión, que creen detectar la verdad y la solución, excluyen radicalmente a los demás, se colocan contra las Iglesias y contra el mundo y obedecen ciegamente a sus fundadores" (12)

(12) "Podríamos sin ningún dogmatismo definir la secta como aquel grupo humano en el que se dan todas y cada una (no sólo algunas) de las siguientes características: organización piramidal; sumisión incondicional al dirigente, sea éste personal o colectivo; anulación de la crítica interna; persecución de objetivos políticos y/o económicos enmascarados bajo una ideología de tipo espiritual, sea religiosa o filosófica; instrumentalización de los adeptos para fines propios de la secta; ausencia de control o fiscalización de la secta por cuenta de otro poder religioso o filosófico" (13).

(13) "Para un sociólogo, una secta es un grupo convencional de gentes que participan de las mismas experiencias religiosas y tienen las siguientes características: Factor de seguridad y certeza: los miembros de la secta tienen conciencia de pertenecer a un grupo que acapara la verdad y la salvación, ninguna de las dos cosas existen fuera de ellos. Factor afectivo: el grupo se considera autosuficiente y no tiene contactos con otras organizaciones si no es para convertirlas e integrarlas en su propio seno. No hay lugar para el diálogo ecuménico, y sí sólo para el proselitismo. No se ejerce la caridad más que en el interior del grupo, que llega a convertirse en un auténtico ghetto que acapara los conceptos de patria y familia, donde el lider es el padre y la secta, la madre. Factor de rigorismo doctrinal, disciplinar y moral: se concede una primacía total a los principios, a la doctrina y a su interpretación, por encima de los derechos de las personas, lo que prima es el orden, que se identifica con la voluntad de Dios" (14).

(14) "Las sectas destructivas son organizaciones pseudo-religiosas, pseudo-filosóficas o pseudo-culturales, de estructura piramidal y totalitaria, que se dedican a la captación de adeptos para explotarlos mediante falsas promesas y técnicas de coerción psicológica, siempre en provecho del afán de poder y de lucro de sus líderes" (15).

(15) "En cualquier contexto, una secta es un grupo de personas unidas por una doctrina particular. En nuestro caso, tal definición no contribuye en nada a aclarar el problema. La primera dificultad surge al intentar buscar una 'etiqueta' exacta para los grupos que son objeto de este trabajo. La palabra "secta" es incompleta, por eso -según los países o especialistas- se les denomina como 'Cultos' o "Sectas Destructivas", "Sectas de Jóvenes" o bien "Movimientos Pseudo-Religiosos Totalitarios". Cada etiqueta ilustra una sola parte de la realidad del grupo. Por tanto, para diferenciar a estas sectas o grupos nocivos de otras que no lo son, destacaremos sus particularidades más notables. Y consideramos como "Secta Destructiva" a todo grupo que se ajusta a los siguientes puntos:

1.- Grupo cohesionado por una doctrina (religiosa o socio-religiosa) demagógica y encabezado por un líder carismático que es la misma divinidad o un elegido por ella; o bien un poseedor de la "Verdad Absoluta" en cualquier ámbito social.

2. Estructura teocrática, vertical y totalitaria en donde la palabra de los dirigentes es dogma de fe. Los líderes intervienen hasta en los detalles más íntimos y personales de sus adeptos y exigen que sus órdenes sean ejecutadas sin la menor crítica.

3.- Exigen adhesión total al grupo y obligan (bajo presión psicológica) a romper con todos los lazos sociales anteriores a la entrada al culto: padres, pareja, amigos, trabajo, estudios, etc.

4.- Viven en comunidades cerradas o en total dependencia del grupo.

5.- Suprimen las libertades individuales y el derecho a la intimidad.

6. Controlan la información que llega hasta sus adeptos, manipulándola a su conveniencia.

7.- Utilizan sofisticadas técnicas neurofisiológicas -enmascaradas bajo la 'meditación' o el 'renacimiento espiritual'- que sirven para anular la voluntad y el razonamiento de los adeptos, causándoles en muchos casos lesiones psíquicas graves.

8.- Propugnan un rechazo total a la sociedad y a sus instituciones. Fuera del culto todos somos enemigos (polarización entre el Bien-Secta y el Mal-Sociedad), la sociedad es basura y las personas que viven en ella sólo interesan en la medida en que puedan servir al grupo.

9.- Sus actividades primordiales son el proselitismo (conseguir nuevos adeptos) y la recolección de dinero (cuestaciones callejeras, cursos, actividades comerciales e industriales e incluso claramente delictivas).En el caso de las sectas multinacionales, el dinero es enviado en buena parte a las centrales de cada grupo.

10.- Bajo coacción psicológica, obtienen la entrega del patrimonio personal de los nuevos adeptos a la secta o de grandes sumas de dinero en concepto de "cursillos" o "auditorías". Los miembros que trabajan en el exterior del grupo entregan todo o gran parte de su salario a la secta. Y los que trabajan en empresas de culto no cobran salarios (las nóminas de esas empresas sólo son una cobertura legal, ya que nunca se hacen efectivas -o devuelven el dinero- para sus miembros-mano de obra) (16).

(16) "Una secta en el lenguaje religioso tradicional tiene resonancias netamente peyorativas. Por oposición a Iglesia, secta designa un pequeño grupo secesionista que reúne a los discípulos de un maestro herético. Etimológicamente, la palabra vendría tanto del verbo latino secare: cortar; ya del verbo sequor: seguir. En sociología, por el contrario, la palabra pierde su carga de normatividad y de desprecio para designar un grupo contractual de voluntarios que comparten una misma creencia. Esta definición traspasa las fronteras de la religión para abarcar otras manifestaciones del fenómeno sectario, en los términos ideológico, social y político" (17).

(17) "En religión se suele distinguir entre secta e Iglesia. La Iglesia es universal, abierta a todos; la secta es sólo de "puros", los "salvados". La Iglesia tiene diversos grados de pertenencia, hay fervorosos y no fervorosos. La secta es sólo de iniciados y militantes. La Iglesia acepta ser enriquecida y evolucionar; la secta no. La Iglesia actúa por evangelización y diálogo; la secta por proselitismo. La Iglesia acepta las realidades humanas (política, cultural, sociedad, diversión, etc.); la secta es negativa de las realidades humanas... Al hablar de sectas me voy a limitar a hablar de un tipo concreto de sectas: aquellas que fundamentalmente proceden de principios protestantes radicalizados y toman como base la Biblia. La mayor parte de ellas tienen su origen en el siglo XIX y casi todas nacen en los Estados Unidos" (18).

(18) "Las marcas de la conversión a la secta generalmente incluyen el abandono de estilo de vida de la familia; se cortan los lazos con los amigos y las familias; tiene lugar un cambio radical en la personalidad; renuncian a sus posesiones, hay un adoctrinamiento en una nueva serie de valores, propósitos y creencias; adquieren una nueva familia "espiritual", hay sumisión indiscutida a los líderes y a las preferencias del grupo; aislamiento del 'mundo exterior' con su maldad inherente; una subversión de la voluntad, una reforma del pensamiento, la adopción de una nueva insignia o lema espiritual y socio cultural, y una hueste de otras características menos dramáticas, pero igualmente significativas..., hay incluso dimensiones fisiológicas por el hecho de ser parte de una secta" (19).

(19) "Se debe llamar secta a las agrupaciones protestantes que no aceptan esa especie de compromiso realizado entre la Iglesia o la confesión y la sociedad, entre la vocación religiosa y el orden social. La secta se presenta a sus adeptos como un arca en medio de la tempestad, la tabla de salvación en medio de la corrupción universal. La secta no pretende salvar al mundo, ni convertir al conjunto de los humanos que Dios castiga y condena por sus pecados. Tampoco pretende asegurar la salvación de un pequeño número, un resto de elegidos, de santos que Dios ha elegido personalmente, individualmente podríamos decir, uno por uno. Los miembros de una secta son objeto de una vocación salvífica particular: han sido elegidos y saben que hay pocos elegidos y también pocos llamados. La secta presenta un carácter netamente exclusivista, de pliegue sobre sí, de contracción. Entrar en una secta es retirarse del mundo y romper con él. Además las exigencias que pesan sobre sus fieles son sumamente duras. Y también, como todos son elegidos con el mismo título, la secta casi no necesita del sacerdocio jerárquico: todos son ungidos y sacerdotes; la experiencia religiosa es lo más importante. Por esto, los testimonios, las "profecías", en el sentido etimológico de la palabra, constituyen una parte importante e indispensable en sus reuniones" (20).

(20) "Podríamos intentar una definición de la secta religiosa a partir de las relaciones entre el todo y la parte. La secta es el grupo que se imposibilita a sí mismo para visualizar la totalidad. Si se la compara con la Iglesia católica, habría que decir que la secta carece de catolicidad, en el sentido que esta nota de la Iglesia tiene para los creyentes. Uno es católico en el último puesto de misión del mundo, porque lleva en sí el principio de la universalidad, porque ve el todo en la parte. Uno es sectario, no -como piensan erróneamente algunos- por pertenecer a un grupo pequeño, sino porque quiere ver el todo desde la parte, desde su parte. Podríamos también analizar la secta desde otras ópticas... Son como tendencias constantes en el hombre... Citamos la tendencia a la simplificación. La secta es el grupo humano que, frente a la complejidad del misterio de la fe, del mundo y del mismo hombre, opta por resolver con trazos sumamente sencillos lo que ciertamente no lo es... Otra tendencia constante es la búsqueda de seguridad. La secta es el grupo religioso que asegura al hombre frente a su constante inseguridad y al riesgo de vivir..." (21).

(21) "Son movimientos religiosos libres y voluntarios, con tendencia a la exclusividad, que surgen y crecen fundamentalmente en sectores populares, desarrollan fuertes vínculos comunitarios y carecen de un cuerpo de funcionarios altamente especializados. Además son grupos de protesta contra el orden social y las sociedades religiosas dominantes y responden a un perfil doctrinal dualista, apocalíptico y pre-milenarista y a una inspiración bíblica fundamentalista" (22).

 

2.- Un acercamiento a la realidad del término "secta" .

Esta enorme variedad de visiones y de enfoques puede ayudar, al menos, a ubicarse en el terreno que ocupa la temática de nuestro curso. Parece que algunas consideraciones introductorias se hacen necesarias:

1. No se trata aquí del análisis de las comunidades cristianas que, histórica y dogmáticamente, vienen siendo denominadas como Iglesias. Nos apartamos además de la opinión defendida por ciertos autores de aplicar el término "secta" a algunas comunidades cristianas que si en sus orígenes y desde una perspectiva sociológica pudieron calificarse como tal hoy día sería sumamente delicado realizar tal atribución. Quizá el ejemplo más obvio sea el del Adventismo. Lógicamente nuestro análisis no considera el hecho de los grandes religiones, ya sean las nacidas en los albores de la historia en los cauces de los grandes ríos del Oriente Medio, ya hundan sus raíces en el Extremo Oriente. No se trata tampoco del estudio de la fe islámica, ni de las religiones nacidas posteriormente entre las que cabe pensar, por ejemplo, en la Fe Baha'i. Es ésta una religión sincretista, de la que se excluyen las caracerísticas propiamente sectarias.

Se trata, por el contrario, del análisis de un fenómeno tan antiguo como el mismo hecho religioso que se ha dado en llamar el fenómeno "sectario" y que ha cristalizado precisamente en grupos separados de las grandes ramas religiosas. Es éste el fenómeno que aquí interesa. El hecho de la escisión religiosa ha ejercido en algunos un atractivo especial y una fascinación irresistible. Y es que vieron precisamente en esta voluntad de separación la posibilidad, quizá la única posibilidad, de reencontrar la savia y el vigor que ya no ofrecían los grupos religiosos mayoritarios.

La raíz etimológica del término castellano secta se halla precisamente en el verbo latino secare: cortar, separar, romper con.... Otros piensan en el verbo sequi: seguir, optar por... La secta opta por un camino nuevo, sigue una inspiración, corre tras un líder y unas directrices capaces de llevar en pos de sí los mejores y más selectos espíritus.

2. Es evidente que no todas las sectas son religiosas, al menos en el sentido tradicional que viene dándose en Occidente a este término. Algunas expresamente rechazan este calificativo de su misma entidad. Otras, sin detestar explícitamente tal calificación, con gran dificultad podría aplicárseles. Otros grupos, finalmente, desde el momento que abren cauces y posibilidades nuevas al deseo de trascendencia del ser humano, tienen todo el derecho de ser llamados "religiosos".

3. Un hecho que resulta muy incómodo a todos los tratadistas a la hora de aplicar el término secta a un grupo determinado, pues este término comporta siempre un cierto relativismo no exento de ambigüedad.

"Para el Pueblo de Israel, el naciente cristianismo presentaba todas las características de una secta judía más. Para la Iglesia Indivisa, los grupos de cristianos que rechazaban los grandes Concilios de Nicea o Calcedonia, aparecen como herejes y cismáticos. La Iglesia Católica, en su tiempo, rechaza como sectarias las comunidades de Lutero. A su vez, las Iglesias luteranas y calvinistas acusan de sectarismo a los anabaptistas y mennonitas. Para la Iglesia de Inglaterra, los congregacionalistas, los cuáqueros, los metodistas de Wesley, fueron sectas en el sentido auténtico de la palabra.

Grandes Iglesias de hoy -algunas de ellas tenidas en otro tiempo como verdaderas sectas-, bautistas y metodistas, por ejemplo-, consideran como sectas a los corpúsculos que afloran con cierta frecuencia en el mundo cristiano. ¿Serán éstos, mañana, Iglesia? Sólo podría contestarse afirmativamente si toda la cuestión residiera, como se ha sugerido con frecuencia, en el número de miembros. Como si el problema fuera de cantidad" (Juan Bosch).

Pero el problema , lógicamente, no es de cantidad. El problema reside en el espíritu y en la actitud sectaria. Es obvio que hay Iglesias cristianas muy pequeñas numéricamente hablando -por ejemplo la Iglesia Española Reformada Episcopal- y hay sectas con un número elevadísimo de miembros, piénsese -a título de ejemplo- en la Sociedad de los Testigos de Jehová.

La cuestión reside, pues, en el espíritu y en la actitud del grupo en cuestión. El término "sectario" de claras connotaciones peyorativas se emplea usualmente para indicar espíritus pequeños, radicalizados, intolerantes, fanáticamente dogmáticos y automarginados en los linderos de aquello que se considera normal y respetable.

La aplicación, por tanto, del término secta a un grupo determinado implica, además del relativismo que hemos indicado -ningún grupo se considera "sectario" a sí mismo, es siempre un término usado por los demás- una cierta desconsideración y desprecio. Señalar a un colectivo como "secta" es rebajar y menospreciar la respetabilidad del grupo en cuestión. Este es el uso del lenguaje corriente.

En nuestro tema no deseamos en absoluto entrar en esta dinámica del desprestigio y de la polémica estéril. Cuando se habla aquí de sectas lo hacemos desde la objetividad que nos prestan los sociólogos de la religión y desde la visión teológica de una Iglesia que apostó un día por la actitud ecuménica y dejó atrás el clima de las luchas apologéticas.

4. Acabamos de indicar la ambigüedad que -a pesar de todo- conlleva el término "secta". Los sociólogos, pero también los teólogos, han ensayado diferentes términos para abarcar los múltiples y variados fenómenos religiosos que no siempre encajan dentro del término clásico "secta". Habrá que advertir que algunos no han sido demasiado felices y que otros no han recibido la atención debida. He aquí algunos de los términos -desde perspectivas sociológicas- barajados para arrojar cierta luz sobre este complejo asunto.

a/ Es ya clásica la contraposición Iglesia-Secta que hicieron a principios de siglo, tanto Max Weber como Ernst Troeltsch. Esta contraposición ha llegado a constituir una categoría que se ha hecho clásica y que forma hoy como necesario modelo de referencia para encuadrar o tipificar cualquiera de los grupos religiosos existentes.

En la perspectiva sociológica clásica todo grupo religioso aparece necesariamente como Secta o como Iglesia. Ambas realidades deberán estudiarse dialécticamente, es decir, cada uno de estos conceptos guarda relación con el otro de tal manera que la consideración por separado de la Secta sin referencia a la Iglesia, o viceversa, resultará en definitiva empobrecedora para ambos.

Las características definitorias propuestas por aquellos autores se reducen, de manera esquemática, a las siguientes:

. La secta se define por su relativa pequeñez numérica; por su estructura cerrada; por su resistencia activa o pasiva frente a la sociedad y demás organismos religiosos; por la participación libre y voluntaria de sus miembros en la vida del grupo tras una experiencia de conversión habiendo sido considerados aptos en base a sus cualidades religiosas y morales. No aspira a la universalidad.

. La Iglesia, lógicamente, posee estas otras características: comunidad numerosa y multitudinaria; con estructura abierta; que guarda relaciones normales con la sociedad y a veces con los otros grupos religiosos; y cuyos miembros guardan mutua vinculación a través del rito bautismal que se imparte también a los niños. Busca la universalidad y no exige de sus miembros la estricta observancia de sus normas para poder llegar así más fácilmente a todos los sectores de la sociedad.

Se ha recordado más arriba la cierta ambigüedad que acompaña siempre al fenómeno sectario. Algunos autores han entendido que la categoría Iglesia-Secta resulta inadecuada en muchos casos por lo que, lógicamente, aparece extremadamente difícil formular una definición de secta en determinados contextos si se mantiene dicha categoría. El trabajo llevado a cabo por Weber y Troeltsch puede resultar coherente en el contexto europeo porque los grupos llamados "sectas" tienen como punto de referencia una Iglesia, ya sea nacional, oficial o dominante. En otros contextos, en cambio, al no existir una Iglesia "establecida" o privilegiada por cualquier razón histórica como punto de referencia, resulta inadecuado -sociológicamente hablando- el binomio Iglesia-Secta. ¿Acaso podrían, por ejemplo, los Mormones ser llamados secta en los Estados Unidos, y en concreto en el estado de Utah?. Y si, definitivamente, los Mormones son considerados como secta en Europa será, en cualquier caso, por su relación respecto a una Iglesia o Iglesias, ante las que aparece como secta.

Si la dicotomía Iglesia-Secta aparece como inadecuada al menos en algunos contextos, parece necesario buscar nuevos términos que vengan a dar sentido y a enriquecer realidades diferentes.

b/ En países de gran pluralismo religioso ha existido especial creatividad a la hora de formular nuevos nombres para designar este vasto mundo de tipo religioso. La terminología empleada es variada: Cultos o Nuevos Cultos; Sectas juveniles; Movimientos totalitarios; Nuevos Movimientos Religiosos (NMR); Religiones alternativas; Religiones de suplencia; Sectas destructivas; Sectas conflictivas... Es fácil comprobar que algunas designaciones no sólo comportan un nuevo modo de aproximación al plural fenómeno sectario, sino que califican moralmente y enjuician de manera peyorativa algunos de estos grupos.

De ahí la necesidad de mantener un cierto rigor a la hora del empleo de la terminología. El empleo inadecuado de los términos produce en esta campo gran confusionismo, además de una patente injusticia. Pero todo esto nos lleva al problema de la terminología, que no es problema menor.

3. Importancia del problema de la terminología

El problema de la terminología es de gran importancia. Por no haberle prestado la debida atención, muchos grupos religiosos han sufrido numerosos malentendidos y vejaciones. Así, cuando se han denunciado acciones delictivas, merecedoras de castigo, supuestamente cometidas por algún grupo considerado religioso, los medios de comunicación social han empleado indiscriminadamente el término secta a la hora de las acusaciones. Pero quienes finalmente salen perjudicados son todos aquellos grupos tradicionalmente denominados como secta religiosa.

Este es, pues, un tema muy delicado que afecta no solamente la sensibilidad y la justicia más elementales, sino que atañe incluso a la tolerancia religiosa exigible en una sociedad democrática. Ciertamente es un capítulo tratado por numerosos autores -defensores del derecho a la libertad religiosa- que han intuido el peligro que se encierra implícitamente en el simple hecho de calificar como sectas a ciertos grupo conflictivos, muchos de los cuales -por haber cometido hechos delictivos- tienen querellas delante de los tribunales.

Contados autores han sido capaces del discernimiento necesario para no involucrar a todos los grupos religiosos marginales cuando se habla del "peligro" y de la "problemática" de algunos de ellos. Parece muy oportuna la afirmación de Pierre Lanarès cuando escribe :" Lejos de nosotros el intento de minimizar la malicia de ciertas sectas; lo que importa es hablar con discernimiento. De la espantosa matanza de la Guayana es fácil pasar a la idea general de que toda secta es dolenta y peligrosa" .

Y Alain Woodrow dice por su parte: "No se trata de negar la nocividad de ciertas sectas, por el contrario; pero la caza de brujas desplegada contra las sectas sin discriminación es causa de que se haya puesto en cuarentena el fenómeno que se pretende combatir, hecho que a la postre resulta ambiguo".

Parece, por tanto, cuestionable usar indiscriminadamente la dicotomía Iglesia-Secta. Sociólogos modernos advierten que tal dicotomía es científicamente inadecuada. Por ello se está creando una multiplicidad de términos que maticen más a la hora de designar el amplio y diverso abanico de las agrupaciones religiosas. Unir en un mismo apartado a la Sociedad de los Amigos (Cuáqueros) y al Ejército de Salvación, junto a Los Niños de Dios (Familia del Amor) o a la Misión de la Luz Divina, resulta, cuando menos, ambiguo e injusto.

De ahí la necesidad del uso de otros términos que se van abriendo camino entre los sociólogos, e incluso entre los especialistas de las Iglesias, aunque a corto plazo parece difícil su aceptación por parte de los MCS y su entrada en el lenguaje corriente. De ahí que se haga necesario ahora describir tres de los términos que se emplean más comúnmente por los especialistas: Culto, Nuevo Movimiento Religioso, y Secta Destructiva.

-- Culto. El término Culto ("Cult", o "New Cult") es de origen anglosajón, se emplea exclusivamente en su área lingüística y se refiere a un cierto tipo de la familia sectaria. Aunque algunos especialistas matizan unos u otros aspectos del término vale la pena retener ahora sus elementos genéricos más comúnmente empleados.

El culto es una forma privada de religiosidad grupal, inserta en cierta tradición de misticismo, que viene a satisfacer las necesidades o deseos individuales de espiritualidad, despreocupándose del orden social. Carece de estructuras organizativas, de líderes carismáticos y da especial énfasis a las formas espontáneas de relación. El culto no pretende preservar las formas tradicionales de ningún credo anterior y, en este sentido, no ha roto con la fe tradicional. Es, pues, creador de tradición independiente e innovadora. Está expuesto, lógicamente, a una más rápida disolución que las otras formas sectarias ya que carece de las mínimas estructuras que hacen perdurar a todo grupo humano.

-- Nuevos Movimientos Religiosos. La expresión "Nuevos Movimientos Religiosos" ("New Religious Movements", "Nuovi Movimenti Religiosi", "Neue Religiöse Bewegungen") está siendo asumida por la mayoría de los especialistas para designar a ciertos grupos sectarios de reciente aparición en el mundo occidental. Esta expresión viene a distinguirlos, por una parte, de aquellos que podrían ser designados como sectas clásicas y, por otra, de los llamados cultos.

El término goza de la ventaja -a diferencia de los anteriores- de ser ideológicamente neutro y sin las connotaciones peyorativas que les acompañan. Ha sido utilizado en varios documentos eclesiales, algunos de los cuales aparecen en los Apéndices del libro. Sus sinónimos más usuales son Nuevos Grupos Religiosos y Grupos Religiosos Contemporáneos empleados en la documentación de varios episcopados latinoamericanos. Jean François Mayer ha escrito:

"Los Nuevos Movimientos Religiosos vienen desarrollándose sobre todo desde hace una treintena de años. Los orígenes y las orientaciones de la mayoría de ellos son no cristianos y con frecuencia no occidentales. Apenas tendría pues sentido el querer medirlos por el rasero del cristianismo; tampoco podemos aplicarles las definiciones clásicas basadas en la dicotomía Iglesia/sectas, estrechamente ligadas al contexto cristiano. Parece también impropio el tratar de agrupar estos movimientos en una categoría única. La variedad de sus fuentes culturales y religiosas es extrema, algunas de sus raíces se remontan a antiguas tradiciones (los devotos de Krishna, por ejemplo), mientras otros constituyen fenómenos de reciente innovación religiosa (los grupos de "platillos volantes" son de este género".

Difícilmente podría asegurarse, sin embargo, que la expresión Nuevos Movimientos Religiosos presente la precisión y exactitud deseables. Han sido muy cuestionadas las palabras "nuevos" y "religiosos". La "novedad" no debe tomarse literalmente, es decir, con referencia a la fecha de nacimiento de determinado movimiento religioso, sino más bien -como apunta Silvio Ferrari- "a la fecha de su penetración o difusión en una zona geográfica, política y cultural determinada". Sólo así cabe pensar, por ejemplo, en "Hare Krishna" o "Soka Gakkai" como "Nuevos Movimientos Religiosos", porque en realidad sus fuentes de inspiración se remontan a seculares creencias hindúes y japonesas, aunque hayan aparecido recientemente en Occidente.

Surgen también ciertas dificultades a la hora de aplicarles el calificativo de "religiosos". No siempre es adecuada esta expresión porque algunos de los grupos a los que se le aplica, como "Meditación Trascendental" o "Nueva Acrópolis", explícitamnte rechazan ellos mismos tal calificación. Además hay autores que rechazan este apelativo y creen, por el contrario, poder hablar con más propiedad de grupos "pseudo-religiosos" que de "religiosos".

-- Sectas Destructivas o Movimientos Totalitarios. El término secta destructiva, popularizado ya en muchos ambientes, califica de manera peyorativa a algunos grupos que sufren un rechazo social debido al empleo de ciertos métodos y actuaciones conflictivos. El término guarda semejanzas con nombres como Movimientos Totalitarios, Sectas de Jóvenes (empleado principalmente en Alemania :"Jugendreligionem"), y Movimientos Pseudo-Religiosos Totalitarios, analizados detenidamente en el Congreso de Wisconsin, en 1985.

Diferentes autores especialmente preocupados de las sectas destructivas coinciden casi de manera unánime a la hora de describir los rasgos definitorios de este tipo sectario. Uno de los autores españoles que más lo han estudiado es P. Rodríguez, cuya definición se ha recordado en páginas precedentes. De aquella definición sobresalen los siguientes elementos: doctrina demagógica, estructura teocrática, vertical, totalitaria y cerrada, exigencia de adhesión total sobre sus miembros que implica ruptura de los anteriores lazos sociales, empleo de técnicas neurofisiológicas anuladoras de la voluntad y del razonamiento, rechazo total de la sociedad, y proselitismo. Y César Vidal, otro especialista español, aunque no emplea en su Diccionario de sectas y ocultismo el término secta destructiva, se refiere a él en la cuarta acepción que ofrece de la palabra secta. Dice así: "Organización piramidal, sumisión incondicional al dirigente o cuerpo gobernante, anulación de la crítica interna, persecución de objetivos políticos y/o económicos ligados a los religiosos, filosóficos o espirituales, instrumentalización de los adeptos para los fines de la secta, ausencia de control o fiscalización del colectivo por cuenta de otro poder religioso o filosófico superior a la autoridad del mismo".