LAS CREENCIAS DE LOS PUEBLOS EGIPCIOS

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Fuentes.

Mapa Antiguo Egipto.jpg (44568 bytes)Las noticias sobre la vieja religión egipcia, e incluso las referentes a toda su historia y cultura, proceden íntegramente de dos fuentes: escritos de autores griegos antiguos y los propios textos egipcios. Aunque fragmentarios y de dificil interpretación el número de datos que proporcionan es suficiente para reconstruir el mundo del Egipto antiguo.

El sabio francés Champollion aisló, el 14 de septiembre de 1822, el nombre de Ramsés II, y en pocos años se resolvió uno de los más apasionantes misterios de la Historia. Simultáneamente se emprendieron en serio los trabajos arqueológicos, que aún continúan y que han proporcionado no sólo espléndidas obras de arte, sino también millares de textos de las paredes de templos y tumbas, de estelas, obeliscos, sarcófagos y papiros, algunos de ellos equivalentes a verdaderos libros, además de otros muchos documentos de diverso carácter.

Suelen quejarse los historiadores de que todas estas obras tengan carácter más o menos religioso, lo que les obliga a complicadas interpretaciones para hallar la verdad histórica; en cambio, esta circunstancia es sumamente ventajosa para la Historia de las Religiones. Los más viejos textos son las inscripciones de las paredes de las tumbas de los faraones abundan las las oraciones y otros textos litúrgicos que, si no son claros relatos mitológicos, al menos permiten reconstruir con seguridad las ideas religiosas y muchas de las historias de los dioses.

El famoso libro de los Muertos, junto a otras obras similares, nos informa, sobre las creencias de ultratumba. Existe también un pequeño grupo de textos literarios con narraciones mitológicas, a los que hay que añadir las numerosas inscripciones, pinturas y producciones del arte suntuario, han proporcionado también valiosos e interesantes datospara completar las ideas religiosas egipcias.

¿Una o varias religiones egipcias?

Según los griegos, "los egipcios eran los más religiosos de los hombres". En efecto, pocos grupos humanos habrán tenido tan hondamente arraigadas las creencias religiosas, desde el faraón hasta el último de los plebeyos. No sólo se preguntan por el sentido del universo y la propia existencia sino también por su destino, reforzada por las ideas de ultratumba, y cualquier actividad de la vida llevaba siempre el sello religioso.

Superficialmente considerada, la religión egipcia presenta gran número de dioses importantes e innumerables de segúnda o tercera categoría, un panteón pobladísimo que en principio repugna a nuestra conciencia y que hasta puede resultar absurdo o ridículo. En principio puede hablarse de una religión politeísta. Sin embargo, un análisis profundo de las ideas, descubre un fondo monoteísta, mucho más intenso de lo que parece.

-En tiempos prehistóricos, cada clan tuvo su totem, que luego se convirtió en dios; todos los dioses eran expresiones locales de una misma idea con nombres y aspectos diferentes.

-Cuando se unificó Egipto, el país resultante estaba formado por un mosaico de ciudades-Estados (convertidas en "nomos" o provincias), pobladas por hombres de grupos diferentes (que se fueron fundiendo entre sí), y por los antiguos dioses que, al reunirse, dieron por resultado el citado politeísmo. Sin embargo, no todos los egipcios adoraban a todos los dioses, sino cada ciudad o "nomo" a los suyos y a algunos generalizados, lo que ya es una notable reducción. En el fondo, eran los mismos dioses con diferentes nombres, ya que el creador se identificaba en cada nomo con el propio dios local.

Ra2.jpg (8040 bytes)-Más adelante, los sacerdotes-filósofos hicieron notables esfuerzos para reducir cada vez más la pluralidad de los dioses a una unidad cada vez más intensa. Así, Atum, Ra, Horas, Anión y otros se identificaron con el sol y todos representan el principio creador. Por otra parte, las divinidades funerarias acabaron resumiéndose en Osiris, y este se unificó a su vez con el Creador, como dos manifestaciones de una esencia única.

-Así se explican las relaciones familiares. Ios dioses de nombre compuesto y una serie de historias, que sólo son justificaciones y explicaciones gráficas de esta marcha hacia el monoteismo.

Es muy discutible si se debe hablar de una o de varias religiones egipcias; pero en su desarrollo histórico las ideas se van diferenciando cada vez más. En realidad se trata de numerosos totems prehistóricos que se convirtieron en dioses de los nomos y luego en divinidades locales que, a veces, forman familias; una de ellas, por razones políticas, adquiere especial importancia en los Imperios tebanos: la de Amón-Hathor~Khonsú, y provoca la llamada herejía de Atón. Sobresalen las citadas doctrinas heliopolitanas y osiríacas; en tiempos tardíos renacen viejos dioses, se introducen algunos extranjeros y se cae en una especie de zoolatría o adoración de los animales

Con el tiempo se estructuraron varias corrientes de pensamiento:

- La religión popular, de aspecto politeísta, basada en en la evolución de los antiguos totems convertidos en dioses locales;

- Las concepciones teológico-politicas, simbolizadas en:

a) un mito solar (doctrina heliopolitana) : la creación y origen del mundo

b) un rico mito agrícola (doctrina osiríaca); la resurrección y vida eterna.

- Las prácticas funerarias apoyadas en todo lo anterior, derivadas básicamente del mito de Osiris.

La formación de la religiosidad popular (primer núcleo de creencias)

Los dioses de Egipto son el resultado de una larga evolución histórica. Antes de la era faraónica en las orillas del Nilo los grupos humanos o clanes procedentes de Asia, Africa y del mismo Mediterráneo convergieron formando lo que conocemos por pueblo egipcio.

El primer núcleo de creencias

gatoegipcio.jpg (21509 bytes)1. En Paleolítico la mayoria seguía creencias totémicas y animistas. Así pues se creían descendientes y emparentados con los animales, plantas o cosas. Esos seres fueron la primera base de los dioses del país del Nilo. Con el tiempo fueron evolucionando y creando sus propias reflexiones y doctrinas religiosas que explicaban el origen y organización del universo, la vida humana y su destino de ultratumba, de una manera más evolucionada.

2. Con el sedentarismo neolítico fueron fijando los territorios donde cultivaban y dominaban, con una ciudad como capital y centro; eran las divisiones de los griegos que llamaron "nomos", unos en el Delta o tierras bajas y otros en el alto valle del Nilo. Solian luchar entre sí y formar confederaciones; primero estuvieron divididos y rivalizaron entre sí, hasta que Menes, el primer faraón, unificó los dos Egiptos a comienzos de la III dinastía. Así nació el Egipto histórico.

La aparición de los dioses locales

Cada "nomo" conservó su antiguo totem, convertido ahora en dios muy elemental (halcón, perro, lobo, cocodrilo...o con figursación antropomorfica). Las ideas animalísticas y humanizantes no tardaron en fundirse de manera muy curiosa, y dieron origen a seres hibridos con cuerpo humano (de las ideas más avanzadas) y cabeza de animal (peso totémico)

A veces fruto de las conquistas aparecen los símbolos dobles (Ej.: un halcón colocado encima de un chacal indica la conquista de un nomo por otro). Muchos de los totems-dioses desaparecieron o quedaron reducidos a divinidades locales o populares sin importancia; en cambio, otros, como el halcón, el chacal, el hipopótamo, etc. fueron creciendo en importancia y antropomorfismo, se les dotó de verdaderas biografías y sirvieron de base a complicadas concepciones teológicas, convirtiéndose así en los grandes dioses históricos.

Las doctrinas teológicas de Helíópolis

Ya indicamos que el enorme conjunto de creencias egipcias, de complicación verdaderamente extraordinaria, tienden a agruparse en dos ciclos fundamentales, uno de carácter solar, el de Heliópolis, y otro de simbolismo agrícola, el de Isis y Osiris. Ambos presentan a su vez abundantes variantes que se pueden agrupar en las tradiciones populares de aspecto novelesco, y en una doctrina mucho más culta, elaborada y filosófica, ligada a los sacerdotes.

La doctrina de Atón (ciclo solar)

estatuaamon.jpg (18139 bytes)En su aspecto popular, todo arranca del dios solar y local de Heliópolis, llamado Atum. Era el creador primordial, que existia ya antes de los comienzos; de si mismo extrajo la primera pareja: Shu, dios del aire, y Tefnet, diosa del vacio, de los que nacieron Geb (la tierra, masculino) y Nut (el cielo, femenino) intimamente unidos y colocados horizontales uno sobre el otro hasta que Shu se interpuso, levantó a Nut y separó así a los elementos; ambos quedaron unidos por los pies y las manos y Nut forma la bóveda celeste estrellada, que aparentemente descansa sobre el horizonte. Geb quiere apartar a Shu, se agita, pero sus movimientos quedan petrificados, lo que explica los terremotos y las montañas. De Nut y Geb nacieron otras parejas Osiris (el Nilo) e Isis (el suelo fecundado); Set (el desierto) y Nephtys. Atum y las cuatro parejas constituyeron la Gran Enéada heliopolitana, origen no sólo del universo físico, sino de todos los demás dioses y los hombres.

Existen variantes de dicho mito en otros lugares de Egipto que suponen otras combinaciones. Pero todas intentan explicar el origen del sol, la tierra, el espacio...

La doctrina heliopolitana Influyó enormemente en toda la vida moral y práctica de Egipto, se alió íntimamente con la realeza, que, al menos en teoria, se fundamentaba en sus principios. En otras ciudades se adaptaron sus ideas a los dioses locales, y así nacieron divinidades complejas, como Amón Ra, de Tebas, Sebek-Ra, de Cocodripolis, etc., y su esposa Hator se asoció a su vez a la mayoria de diosas locales.

La doctrina osiríaca (ciclo agrario)

Osirispresidiendo.jpg (15945 bytes)El otro gran mito que polariza las creencias egipcias es el de la muerte y resurrección, materializado en la historia de Osiris y de su esposa Isis. Su importancia fue enorme, ya que de él dependen todas las creencias y prácticas relacionadas con ultratumba, fundamentales en el pais de los faraones y de gran repercusión en sus costumbres, literatura y arte. En cierto modo complementa el ciclo heliopolitano,

Osiris, acaso el dios más popular de Egipto, fue en sus comienzos un dios de la vegetación.

 

Osiris era un gran rey. Enseñó a los hombres la agricultura y les dio el trigo, la cebada y la vid, de donde salieron el pan, la cerveza y el vino. Instituyó leyes para los egipcios, les enseñó a adorar a los dioses, conquistó el Alto Egipto, rico en metales, y les legó la metalurgia. Luego extendió su reinado de paz, bondad, ciencia y cultura a todo el mundo; su constante colaboradora y esposa era Isis, la sabia y poderosa hechicera, autora de muchos de estos inventos. El dios Thot creó las letras y las artes, era buen administrador y ayudaba también a Osiris; Anubis, dios-perro, y Upuat, dios-lobo, acompañaron a Osiris en sus conquistas; eran dioses guerreros procedentes de otros nomos y aliados de Osiris.

Su malvado hermano Seth (el tifón, el desierto), ayudado por 72 conjurados, lo encierra en un cofre y lo arroja a al Nilo. Osiris se ahoga, su cadaver llega flotando hasta Byblos, en Siria, donde Isis, su esposa, recoge el cuerpo. Pero Seth lo descubre, se lo arrebata y corta el cadáver en pedazos distribuyéndolo entre sus cómplices. Independientemente de esto, los hombres del Alto Egipto (el Valle), donde reinaba Seth toman el Delta. Los dos hermanos representan dos principios irreconciliables y complementarios del universo: la vida y la muerte, simbolizadas por la vegetación. Al final de su ciclo, las semillas quedan enterradas, como los cadáveres, en el suelo.

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Siguiendo este paralelo, la etapa siguiente es la resurrección, del mismo modo que de los granos ocultos nacen nuevas plantas que perpetúan eternamente el ciclo vida-muerte-resurrección, Isis desempeña aquí el papel principal, como diosa de las aguas y la vegetación.

 

Isis busca cada uno de los miembros de Osiris y erige una tumba a cada uno; aparecen todos menos las partes sexuales, que devoró un pez. No contenta, vence a la muerte con sus hechicerías, "Inventó el remedio que da la inmortalidad". Para ello reunió todos los miembros, y ayudada por Anubis, Thot y Nephtys, hizo un cuerpo eterno o "zert", la primera momia, dotado de vida eterna y mágica, pero esta nueva vida, que es la de ultratumba, la aleja del mundo, cuyo gobierno directo confió a un sucesor.

La historia de éste es el colofón de la leyenda de Osiris.

Isis recurrió de nuevo a la magia para ser fecundada por el cuerpo muerto de Osiris, y dio a luz un hijo póstumo, Horas, que por ello se llama preferentemente "hijo de Isis". Creció en los pantanos del Delta —como el trigo que renace del grano enterrado—y cuando llegó a la mayoria de edad se transformó en el vengador de su padre. Ayudado por numerosos dioses, incluso la concubina de Seth, y muchos egipcios, venció al asesino; éste pretendió ser inocente y recurrió a un tribunal, que gracias a la intervención de Thot le declaró culpable; Hotus le venció otras dos veces y le sometió para siempre.

En todo esto vemos el reflejo de las luchas entre el Alto y el Bajo Egipto, la organización social y politica de tiempos prehistóricos y uno de tantos mitos agricolas de la vida y de la muerte. Pero la teología de Osiris, convertido en dios y juez de la muerte, es mucho más profunda.

La historia de Osiris recuerda desde luego la organización y a la constitución del Estado: la familia osiriaca es modelo de la del faraón muerto y vivo. Más profunda es la extensión de su carácter benéfico de divinidad de la vegetación, que acaba convirtiéndole en el Ser-bueno. Víctima que muere para la salvación de los hombres. Es también importante que su venganza no sea solamente la revancha de la fuerza bruta, sino que vaya seguida de un juicio ante tribunal, lo que significa el triunfo de la verdad y de la justicia.

Osiris como dios de la vegetación, nace, vive, es desmembrado (el trigo molido, las uvas pisadas), enterrado (siembra del grano) y resucita (nacimiento de la vegetación en primavera). Como todos los dioses agrícolas, su vida y resurrección se identifica con la vida del universo.

Osiris debe el prestigio a su carácter de divinidad funeraria que se enfrenta con la muerte, la vence y enseña a todos los hombres la manera de superarla. Esto explica que reinase en las necrópolis y que su culto fuera popular y universal.

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