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nº. 452 / enero-febrero 2004 Soledad es sentirse solo aunque se esté acompañado. Verte a ti mismo, diferenciado del resto de los humanos, independiente, aislado, sumergido en tu propio mundo. Salir a la calle y mirar a tantas personas desconocidas. Observar cómo se cruzan sin mediar palabra. Cada cual dentro de su caparazón. Para muchas personas, el sólo pensar en la soledad las deprime y les produce miedo, angustia, desasosiego. Otras, en cambio, buscan la soledad: les molesta el caos de la gente y se refugian en sí mismas. Hay quien ama la soledad y hasta la busca, bien para abrirse a los otros, bien para escuchar y encontrar al que creen totalmente Otro. |