Donde poses los pies, deja perfume y saber de dulzura: la sonrisa sincera, la mano abierta, el favor a cualquiera, el perdón y la caricia, el llanto compartido, la paciente postura del que escucha la dolencia o desgracia del vecino. Dondequiera que estés siembra paz, optimismo y armonía.
José Luis Gago, OP