Fray José Álvarez “el Apaktone” (1890-1970)
A lo largo de este siglo que termina, surcó los ríos de la selva peruana la señera figura del P. José Álvarez el "Apaktone" (papá anciano) como fue nominado por el compañero indígena que le defendió. Pacificador de los pueblos amazónicos, él mismo nos dejó escrito su testimonio de una vida entregada a las misiones en una hojita que encontramos en su libro de rezos.
“Recibí el Orden Sacerdotal el 26 de Julio de 1916. Canté la primera Misa el 4 de Agosto de 1916. Llegué al Perú el 21 de Enero de 1917.
Las circunstancias de mis primeros encuentros con los nativos fueron el estado de beligerancia, hostilidad y persecución que desde tiempo inmemorial tenían con ellos los caucheros e industriales; choques y odios a muerte de unas tribus con otras debido a lo cual se había creado un estado de miedo y aborrecimiento pavoroso hacia ellos, y la menor idea de internarse en la selva, morada de las tribus, para llevarles un mensaje cristiano era, si no utópico, sí considerado arriesgadísimo.
Llegué hasta ellos y fue tal el asombro que les causó al verme, a mí, solo entre ellos, hablándoles en su lengua, que logré lo que nadie había soñado, calmar odios, allanar miles de dificultades e ir planeando las bases de pequeñas misiones.
Los primeros contactos fueron con los de la tribu Huaraya; siguió la Toyeri e Iñapari y en 1940 emprendimos las exploraciones al río Colorado con los hasta entonces "feroces" Mashcos.
En mis planes, con el auxilio de Dios, no habrá cambios jamás. Como buen soldado siempre en la brecha, o aquí en Lima curándome de mis quebrantos, pero siempre alerta a la voz de mando que me ordene o me permita volver a mis bosques al lado de mis hijos de la selva, mis princesas y sarnositos; o aquí al lado de Santa Rosa en donde siempre he encontrado a manos llenas medios espirituales y materiales para seguir mis planes misionales mientras el Señor me dé vida.”