No destaca Manés por su obra escrita, y sí por sus obras en el desarrollo de la Orden. Su principal aportación es la de compartir con su hermano Domingo el proyecto fundacional, un apoyo afectivo y efectivo que sin duda Domingo agradecería. Sus huellas principales nos remiten al celo con que cumplió el encargo de Domingo de atender a las monjas. Finalmente, su principal herencia fue la de mantener viva la tradición y el recuerdo de Domingo en diversas formas: promoción de monasterios y conmemoración en Caleruega de la vida del santo.