El grano de trigo se conserva mejor sembrado en la tierra que almacenado en el arca
Domingo de Guzmán
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Ejercicios espirit. II

Orden de predicadores, orden de mendicidad - Terminología
1. Terminología 3. Austeridad, pobreza, humildad, dependencia
2. Órdenes mendicantes en la Iglesia
4. Pasos históricos

 

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Fr. Cándido Aniz Iriarte O.P.

1.1. Orden
Esta voz o término de contenido amplísimo –jurídico, social, teológico, religioso, eclesial–, designa en este artículo a un conjunto orgánico de personas creyentes, religiosas, llamadas ordinariamente ‘dominicos’. Los fundó y organizó santo Domingo de Guzmán en el siglo XIII, en el seno de la Iglesia Católica, para que vivieran en comunidades y se consagraran a Dios con votos solemnes de pobreza, castidad y obediencia, y tuvieran como normas de vida la Regla de san Agustín y unas Constituciones propias.

1.2. Orden de Frailes Predicadores
Estas cuatro palabras forman el nombre completo y específico con que la Iglesia, a petición de santo Domingo, bautizó a la Orden por él fundada en 1216. El título indica claramente que los dominicos son personas y comunidades convocadas por Dios para la misión o evangelización de los pueblos mediante la predicación e instrucción. Y en virtud de esa finalidad apostólica, el instituto religioso de ‘Frailes Predicadores’ no forma parte de las llamadas Órdenes monásticas u Órdenes contemplativas sino de las llamadas Órdenes activas o apostólicas que prestan su servicio espiritual pregonando la Buena Noticia de Cristo en itinerancia por pueblos y ciudades, como hicieron Jesús de Nazaret y sus discípulos.

1.3. Orden mendicante
Esta calificación de la ‘Orden de Predicadores’ no forma parte del nombre; es título añadido para diferenciar su modo de vida de los Monjes (Cluniacenses, Cistercienses, etc.) que se vinculaban con voto de residencia a grandes monasterios de clausura sustentados con el fruto del propio trabajo manual y de posesiones y rentas cuantiosas. En el siglo XIII, los frailes dominicos y franciscanos (y también los agustinos y carmelitas) surgieron en traje de pobreza y humildad, como religiosos mendicantes que vivían en residencias modestas pegadas a una iglesia, que no disponían de medios materiales para subsistir, que precisaban del apoyo de benefactores, y realizaban sus viajes mendigando por el camino una limosna por amor de Dios.
 



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