La espiritualidad del fraile dominico a grandes rasgos - Oración
Fr. Julián de Cos Pérez de Camino O.P.
La oración en la Orden de Predicadores es muy variada. Pero, ciertamente, hay dos ámbitos de oración en los que coincidimos los dominicos: el estudio y la liturgia. La celebración de la Eucaristía es especialmente importante, como lo es para toda la Iglesia.
La oración comunitaria depende mucho de la personalidad de la comunidad. Si bien santo Domingo quiso que fuese sencilla y breve para poder tener tiempo para estudiar, predicar o desempeñar otros quehaceres importantes, hay conventos en los que la oración comunitaria es bastante elaborada, con canto a varias voces, incienso, ornamentos, etc., y otros en los que es tremendamente sencilla y escueta. Y aunque se suele orar en la capilla, podemos encontrar comunidades que lo hacen en el jardín, en la sala de recreación, o en otro espacio común.
Pero es en la oración personal donde encontramos más diferentes matices. Unos, por ejemplo, oran en su celda, otros dando un paseo por la ciudad o por el jardín del convento, otros mientras van de viaje y otros en la capilla. Y hay quienes oran en todos esos lugares, y en otros muchos más. Así mismo, hay frailes que tienen una oración muy afectiva, otros más racional, hay a quienes les gusta usar su imaginación, y también quienes la intentan acallar para orar en “silencio”.
Esta variedad de rezos personales tiene un claro motivo: santo Domingo no marcó una metodología concreta para orar. Prefirió que cada fraile se las entendiera libremente con Dios. Tanto es así que, aunque parezca inaudito, santo Domingo ocultó a sus hermanos su propia oración personal, sus “nueve modos de orar”. Los conocemos porque hubo hermanos –y hermanas– que le espiaron por las noches en la capilla. Santo Domingo era muy celoso en el respeto a la libertad interior de sus hermanos. Tenía muy claro que cada persona tiene su propio camino espiritual, y ese lo determina el Espíritu Santo.
Es dentro de esta libertad donde debemos encajar el rezo del Rosario, tan ligado a los dominicos y que tanto nos hemos esforzado en extender por el mundo entero. El Rosario es rezado comunitariamente por algunos frailes y en soledad por otros. Pero nuestra devoción mariana no se circunscribe únicamente a él, y puede tomar también otras formas. Lo importante para nosotros es estar cerca de nuestra querida Madre, la Virgen María.
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