La espiritualidad del fraile dominico a grandes rasgos - Docencia
Nuestro gran empeño en el estudio de la Teología está íntimamente ligado a la docencia. Algunos hermanos tienen la responsabilidad de ayudar a otros a estudiar Teología. Por eso la Orden de Predicadores cuenta desde sus inicios con grandes maestros en esta rama del saber.
Obviamente, no nos limitamos a estudiar Teología. Hay dominicos expertos en otras muchas disciplinas. Pero podríamos decir que ésta es nuestra especialidad, aquello en lo que ponemos un especial interés. Aunque la mayoría de los dominicos no acaban siendo profesores, pues, entre otras razones, nuestra misión es mucho más amplia que la docencia, en nuestra formación se nos prepara para ser “teólogos”, es decir, conocedores de la ciencia de la Sagrada Teología.
La docencia en esta materia tiene algo muy especial que la diferencia de cualquier otra: su carácter sagrado. Cuando damos clases de Teología no trasmitimos solamente un saber humano, sino sobre todo un saber divino. Somos trasmisores de lo que Dios ha revelado a los seres humanos. Y todo eso determina mucho nuestra experiencia espiritual. Una experiencia que, de un modo u otro, sale a relucir en nuestra docencia.
El buen profesor de Teología ha de intentar ser un buen conocedor de Dios no sólo con la inteligencia, sino sobre todo con el corazón. Es necesario que sea un hombre de oración. Alguien entregado en cuerpo y alma a Dios.