Catequesis de Confirmación
Como por todos es bien sabido el sacramento de la Confirmación consiste en decir
sí a Cristo delante de toda la Comunidad de la Iglesia. El proceso de catequesis
de Confirmación tiene su fundamento precisamente en esta idea, es un proceso que
sale al paso de los jóvenes de nuestros días para, primero, para ayudarles a continuar
descubriendo a Jesús en el entorno en que se mueven a diario y a que sean testigos
de ese Jesús Resucitado.
La Iglesia de nuestros días necesita, más que nunca de jóvenes que den testimonio
de su fe entre los jóvenes de forma voluntaria, que sean sensibles a las necesidades
de su entorno y que como cristianos públicos tomen partido en la Construcción del
Reino. Por eso, el proceso tiene que como fundamento el ayudar al joven a clarificar
y consolidar su fe en comunidad.
El proceso de Confirmación recibe jóvenes a partir los quince años de edad, aproximadamente,
que solicitan su incorporación al proceso en los periodos en los que se abre la
convocatoria o que llegan del proceso de Postcomunión/Preconfirmación de la parroquia,
o bien que teniendo más edad llegan a la parroquia demandando el sacramento y son
incorporados a los grupos de la comunidad juvenil cuya edad sea más adecuada, para
que caminando en Comunidad realicen el proceso.
El proceso es un proceso de discernimiento cristiano, es decir, no es un proceso
que esté caracterizado por tener una duración concreta ni por la edad de los confirmandos,
ni por otros condicionantes, es un proceso en el que, sin prisas, pero sin pausa,
el joven a la vez que descubre cual es su sitio en el mundo debe descubrir y aceptar
cual es la misión que el Dios de Jesús le tiene reservada para la construcción de
su Reino.
El proceso consta de reuniones semanales de aproximadamente hora y media de duración,
encuentros especiales de una mañana, una tarde o de todo el día y de alguna convivencia
fuera de Madrid en las el joven debe poder participar con asiduidad.
Objetivos perseguidos durante el proceso podrían estructurarse en tres etapas:
- Etapa Antropológica: cuyo objetivo es formar grupo, depurar las
actitudes grupales, generar un clima de confianza necesario para trabajar, tomar
conciencia del porqué y para qué del proceso así como el papel que cada uno debe
desempeñar. Comenzar o recuperar hábitos como la oración personal o comunitaria
- Etapa Cristológica: descubrir y profundizar en los valores de Jesús
como modelos a seguir de forma práctica. Además de aprovechar para formar dentro
de lo posible a los jóvenes, un cristiano del siglo XXI es un cristiano que debe
saber dar razón de su fe.
- Etapa Comunitaria o eclesial: Descubrir al joven como parte integrante
de una Comunidad que le acompaña, con la que Celebra y en la que descubre a Dios.
Descubrir las necesidades del entorno que rodea al joven y capacitarle para comprometerse
por los valores del Reino.