IDEARIO O CARÁCTER PROPIO
PRESENTACIÓN
Característica propia de nuestra sociedad es el pluralismo
ideológico. Este pluralismo supone diversas concepciones del hombre y,
por lo tanto determina diversas propuestas educativas.
La buena
convivencia en una sociedad plural exige, por una parte, libertad para
las diversas opciones educativas, y, por otra, definición clara de cada
opción para que la elección sea auténtica.
La
legislación española recoge tanto la condición plural de sociedad como
la libertad de elección de centro educativo y el derecho de éstos a
definir su identidad o CARÁCTER PROPIO (Const. Española, art. 1º, 1;
LODE, aa. 22 y 52).
La Orden
de Predicadores (Dominicos) acepta el pluralismo educativo, los
principios que rigen la buena convivencia social y se acoge, a los
derechos que reconoce la legislación española. En razón de ello
confecciona el documento que presentamos en el que se recoge el CARÁCTER
PROPIO de nuestros Centros.
Este
documento será "puesto en conocimiento de los distintos miembros de la
comunidad educativa" (LODE, a. 22,2) para que todos los que participan
en el proceso educativo conozcan y respeten el marco en el que se ha de
desarrollar su actividad.
CAPITULO 1: EL DERECHO A LA EDUCACIÓN Y
LA LIBERTAD DE ENSEÑANZA
-
Todas
las personas tienen el derecho a la educación, y la sociedad debe
ofrecer los medios necesarios para que todos los ciudadanos puedan
ejercer dignamente este derecho fundamental en el marco de las
libertades proclamadas en nuestra Constitución.
-
En la
promoción y tutela de los derechos y libertades referentes a la
educación, la sociedad y los poderes públicos deben reconocer estos
principios básicos:
-
que los padres
eligen el tipo de educación que desean para sus hijos;
-
que las personas
y grupos sociales tienen derecho a crear y dirigir escuelas y a
impartir en ellas un tipo de educación determinado, es decir, a
definir su carácter propio;
-
los poderes
públicos tienen la obligación de hacer posible el ejercicio
práctico del derecho de todos a la educación, asegurando la
gratuidad de la escuela y la libertad de enseñanza.
CAPÍTULO II: LA ESCUELA COMO RESPUESTA
BÁSICA DE LA SOCIEDAD AL DERECHO A LA EDUCACIÓN.
-
El
derecho a la educación comporta el derecho a acceder a una escuela
que favorezca el pleno desarrollo de la personalidad de todos y cada
uno de los alumnos, su inserción en el entorno social y su
preparación para la vida profesional.
-
La
LOGSE, a. 1, establece que la acción educativa escolar, orientada
por los principios y declaraciones de la Constitución, tendrá las
siguientes finalidades:
-
El pleno desarrollo de la personalidad del alumno.
-
La adquisición de hábitos intelectuales y técnicas de trabajo,
así como los conocimientos científicos, técnicos, humanísticos,
históricos y estéticos.
-
La capacidad para el ejercicio de actividades profesionales.
-
La preparación para participar activamente en la vida social y
cultural.
-
La formación para la paz, la cooperación y la solidaridad entre
los pueblos.
-
La
escuela tiene un valor y una importancia básica entre todas las
instancias educativas de nuestra sociedad. De hecho se concibe como
la institución social que, de manera más directa, complementa la
acción educativa de la familia.
-
En
nuestro país coexisten diversas visiones del hombre, de la vida, del
mundo, que hacen realidad y enriquecen el pluralismo que caracteriza
a nuestra época en clima de colaboración y respeto mutuo. En el
campo educativo este pluralismo cultural se traduce en una
diversidad de escuelas.
-
Cuantos formamos la Comunidad Educativa somos conscientes de este
pluralismo existente en nuestra sociedad. Respetando toda las
opciones, nosotros optamos por un Colegio católico; de ahí que la
educación que deseamos ofrecer a nuestros alumnos, se inspire en el
Evangelio, en las orientaciones de la Iglesia y en nuestro propio
talante de Dominicos.
TITULO I :IDENTIDAD DE NUESTRO CENTRO
CAPÍTULO 1: COMO CENTRO CATÓLICO
-
Está
integrado en la misión universal de la Iglesia. Esta tiene el deber
de estar presente donde surge una necesidad que afecta al ser del
hombre. Su misión apostólica le obliga a hacerse presente donde el
hombre se está haciendo, en la escuela.
-
Su
presencia en la escuela no es sólo subsidiaria del Estado, para
educar donde el Estado no puede, sino que ha de tener un carácter
inequívocamente evangelizador.
-
Como
alternativa a centros laicos, la Iglesia tiene la obligación de
ofrecer centros específicamente cristianos.
-
Así
pues, como centro de la Iglesia, nuestro Colegio asume la doctrina
del Magisterio y se ofrece como colaborador del plan pastoral de la
diócesis y de la zona en la que está ubicado.
-
Por
todo ello intentamos conseguir los fines que pretende todo centro
educativo escolar, haciendo prevalecer en la tarea educativa la
visión y el sentido cristiano del hombre, de la historia y de las
realidades creadas.
-
Los
centros han de configurarse como comunidad educativa. Todos los
implicados en la tarea educacional: titulares, profesores, personal
de administración y servicios, padres, alumnos, participan en el
Centro, si bien diferenciando competencias y responsabilidades.
-
Como
núcleo de esta actividad educativa se desarrollará en el centro una
acción evangelizadora de acuerdo con el plan educativo, pastoral y
académico que proponemos en este documento.
-
En
todo caso la asignatura de Formación religiosa se impartirá. dentro
del horario escolar con la máxima dignidad y consideración
académica. Propio del Centro será, también, el ofrecer además
actividades religiosas como celebraciones, tiempos de oración,
convivencias religiosas.
CAPÍTULO II: COMO CENTRO DOMINICANO
-
La
Comunidad dominicana entidad titular del Centro, se define como
comunidad religiosa de vida apostólica. Por lo tanto,
comunidad de predicación, en la línea de la tradición de la
Orden. Fieles, a esa tradición, deseamos. contribuir al diálogo
fe-cultura, conscientes de que ambos. tienen a Dios como origen
común, proyectándolo, no sólo a instruir, sino a expresar y
desarrollar la grandeza del hombre y la trascendencia de la persona
humana.
-
La
verdad es nuestro lema. Por eso, en pleno respeto a la autonomía
de toda ciencia, buscamos la verdad allí donde esté. Pero a
la vez cooperamos a que los alumnos sepan pasar de conocimiento de
las diversas verdades al conocimiento de la verdad de su ser
y de su vida.
-
En la
misma línea de la tradición dominicana valoramos el estudio
como esfuerzo de acercamiento a la verdad y de desarrollo de las
facultades intelectuales y el silencio creativo como medio
imprescindible para la reflexión, búsqueda y estudio de la verdad.
Por ello se mantendrá un espíritu de exigencia académica, a la vez
que se les animará a que valoren el estudio y el silencio.
-
El
carácter fraternal y democrático que nuestras leyes exigen a
nuestras comunidades han de ayudarnos a trabajar para que se valore
en el Colegio el compañerismo, ayuda mutua, la participación activa,
y evitar la competitividad, las relaciones fríamente laborales.
-
Como
Centro de la Orden que es, el Colegio se vincula al plan pastoral y
a las directrices que sobre su funcionamiento establezcan instancias
superiores, dentro del marco del CARÁCTER PROPIO del Centro.
TÍTULO II: MODELO DEL HOMBRE QUE QUEREMOS
FORMAR
CAPÍTULO 1: PUNTO DE PARTIDA
Para
nosotros el acontecimiento culminante de la historia es JESUCRISTO. El
da una perspectiva determinada del origen y del destino del hombre, de
su dignidad y su misión en la familia, en el trabajo, y en la sociedad,
y descubre el sentido último de la vida, la historia y el mundo.
Partiendo de estos presupuestos, el modelo de persona que queremos
formar en nuestro Colegio tiene las siguientes características:
-
Abierto a Dios para vivir con Él en:
-
relación filial;
-
que sabe aceptar
su plan de salvación
-
que se entrega a
la construcción de su Reino.
-
Abierto a los demás. Que se sienta capacitado para
-
aceptar y
respetar la forma de ser y de vivir de los otros;
-
vivir en
solidaridad y ser sensibles a los problemas y necesidades
-
de los demás;
sentirse hermano y estar disponible para servir a sus
semejantes;
-
ser una persona
capaz de vivir y trabajar en grupo.
-
Abierto al mundo. Que sea:
-
critico ante la
sociedad en la que vive;
-
creador de la
comunidad humana;
-
comprometido en
la consecución del bien común;
-
responsable en
sus deberes cívicos;
-
libre y capaz de
liberar a otros;
-
agente de cambio
para conseguir un mundo al servicio de todos los hombres.
CAPÍTULO II: LA SOCIEDAD QUE QUEREMOS
AYUDAR A CONSTRUIR, SE DEBE CARACTERIZAR POR SER:
-
Justa, en la que las diferencias de tipo económico, social y
cultural sean cada día menores.
-
Solidaria, en la que los grupos marginados en lugar de aumentar,
disminuyan cada día.
-
Libre y liberadora, en la que a cada persona se le
reconozcan y respeten todos sus derechos; pueda ser dueña y señora
de sus decisiones y no se vea esclavizada por nada ni por nadie.
-
Fraterna, en la que el amor sea el vínculo que una a todos en
pos de la consecución de un bien común para todos.
-
Pacífica,
en la que se faciliten cauces para una convivencia más
humana, excluyendo cualquier tipo de violencia tanto física como
moral.
CAPÍTULO III: CORRESPONDIENDO A NUESTRA
VISIÓN DEL HOMBRE Y DE LA SOCIEDAD, EDUCAMOS PARA:
-
La
convicción de que la persona se hace y crece dentro de sí, que se
valora más por la fuerza y calidad de sus motivos, de sus razones
para vivir que por su riqueza material.
-
La
solidaridad y la fraternidad entre todos los hombres, intentando
llegar a verlos como hijos de Dios y hermanos de Cristo. Aquí está
para nosotros la clave de todo lo demás.
-
La
paz, la convivencia, la comunicación entre los hombres y lo pueblos
enraizados en sus tradiciones, con un espíritu abierto, dialogante,
flexible, ajeno a toda forma de violencia.
-
La
responsabilidad personal, el sentido del deber, el orden y
disciplina, la asunción del trabajo como enriquecimiento de la
propia persona y como ineludible aportación a una sociedad
desarrollada.
-
El
sentido de la justicia en las relaciones personales y en la
estructuras de la sociedad.
-
La
libertad personal, en un proceso de progresiva liberación de los
condicionamientos internos y externos.
-
Para
participar de un modo efectivo en el desarrollo de la sociedad a
través de la vida profesional.
-
La
sensibilidad ante toda forma de deshumanización: injusticia,
discriminación, violencia, insolidaridad y destrucción del medio
ambiente, que le mueve a poner su vida al servicio de la fe y la
promoción de la justicia.
-
La
visión positiva del hombre y del acontecer humano motivando la
esperanza y la alegría que deben ser el talante habitual de
educadores y alumnos.
TÍTULO III: CRITERIOS PEDAGÓGICOS
Partiendo
del alumno como principal artífice de su propia educación de las
características del hombre de hoy, de la cultura en que vive y teniendo
en cuenta la normativa de la Administración educativa correspondiente,
estimamos que nuestra línea pedagógica debe tener las siguientes
características:
-
Cultivar de forma armónica, gradual y adaptada a la edad todos los
componentes de la personalidad humana: religiosos, intelectuales,
volitivos, afectivos, estéticos, físicos, sexuales.
-
Poner
en práctica continuamente una pedagogía personalizada, que tiene en
cuenta a cada alumno como es y se acopla a las características que
demanda su propia individualidad.
-
Seguir una pedagogía activa, que fomente la iniciativa, la
creatividad y la búsqueda de las verdades y certezas.
-
Ejercitar en el análisis y critica de los contenidos, capacitando
para el discernimiento, las convicciones y la toma de decisiones.
-
Dar
relieve al dominio de los cauces de comunicación, a la palabra oral
y escrita, a la valoración de la imagen, a la utilización de los
medios de comunicación social.
-
Orientar para el ocio y tiempo libre, y su aprovechamiento,
resaltando la cultura y el deporte.
-
Aprender a trabajar en grupo, en colaboración, de forma coordinada.
-
Primar la asimilación de las técnicas de aprendizaje sobre la
acumulación de contenidos.
-
Buscar que el alumno se sienta feliz en su trabajo en las relaciones
con los profesores y compañeros, en todas las actividades que
constituyen la vida social del Centro.
TÍTULO IV: ORGANIZACIÓN DEL CENTRO
CAPÍTULO 1: LA COMUNIDAD EDUCATIVA
-
Nuestra Comunidad Educativa es algo siempre en construcción donde
cada elemento tiene su propia función.
-
Pensamos que para una educación humana y cristiana no hay nada más
eficiente que una comunidad educativa. Comunidad de Frailes
Dominicos, como Entidad Titular, profesores, el personal de
administración y servicios, padres y alumnos constituyen esta
comunidad educativa que debe vivir unida, ilusionada y de forma
responsable la gran tarea de educar y educarse.
-
Se
considera a la Comunidad Educativa como cuerpo vivo en el que tiene
que cobrar forma el CARÁCTER PROPIO que se desarrolla en este
documento. Se es consciente de que sólo con la colaboración de todos
pueda llegar a realizarse y se pide confiadamente a todos esa
colaboración.
-
La
Comunidad Educativa tiene como misión fundamental el concretar, en
la realidad específica, histórica y social del Centro, los ideales
generales y objetivos básicos que proponen los Padres Dominicos. Por
ello debe compartir, asumir o respetar dichos valores y
enriquecerlos desde su propia vocación humana y cristiana.
CAPÍTULO II: LA ENTIDAD TITULAR. LE
CORRESPONDE:
-
Establecer, dentro del respeto a los principios y declaraciones de
la Constitución y de las Leyes vigentes, el CARÁCTER PROPIO del
Centro que define su identidad y que orienta teórica y prácticamente
la elaboración y desarrollo de su proyecto educativo.
-
Ejercer la última responsabilidad del Centro ante la sociedad, los
poderes públicos y el conjunto de la Comunidad Educativa.
-
Velar
por la cohesión entre los que forman esta Comunidad y por la
coherencia y calidad de educación.
-
Delegar funciones.
-
Estimular el ejercicio de las diversas responsabilidades parciales
asignadas a los órganos de gobierno unipersonales y colegiales.
-
Asumir los derechos y deberes que dimanan de las relaciones
contractuales con el personal con la intención de hacer posible su
servicio a los alumnos, al Centro, a los padres, al personal
colaborador y a la sociedad.
-
Fomentar un clima de libertad y participación que haga de todos los
miembros de la Comunidad Educativa, y, de modo particular, el
profesorado, puedan disponer de los medios necesarios para realizar
el trabajo que les ha sido encomendado de forma digna y responsable.
-
Cuantas atribuciones le reconozca la legislación vigente.
CAPÍTULO III: LOS PROFESORES:
-
Reconocemos a los profesores el derecho que tienen al ejercicio de
la libertad de cátedra, dentro de los límites propios del puesto que
ocupan; límites que vienen dados por las características específicas
del nivel educativo en que imparten su enseñanza por el CARÁCTER
PROPIO de este Centro.
-
Se
facilitará al profesorado, en la medida de las posibilidades, los
instrumentos idóneos para alcanzar una formación permanente en el
orden profesional, humano y religioso.
-
Los
profesores de nuestros centros serán el fiel exponente en persona
del tipo de hombre que intentamos formar. Su actitud y aptitud serán
los fundamentos básicos en la tarea educativa.
-
A la
hora de seleccionar y contratar profesores para nuestro Centro, se
tendrá en cuenta tanto la idoneidad para desarrollar su labor con
arreglo al CARÁCTER PROPIO del mismo, como capacidad para llevar a
cabo el Proyecto Educativo del Colegio.
CAPÍTULO IV: LOS ALUMNOS:
-
En
nuestra acción educativa, partimos de un principio básico: el alumno
es el sujeto de la propia formación. Por tanto, cuanto realizamos en
el Centro tiene un objetivo claro y preciso: ofrecer al alumno
ocasiones de crecer y madurar en todos los aspectos de su
personalidad.
-
Este
principio determina el papel que corresponde al alumno en la
dinámica participativa de nuestro Centro. En cada una de las etapas
del alumno interviene activamente de acuerdo con las exigencias
propias de la edad, y asume responsabilidades adecuadas a su
capacidad.
-
Consideramos positivo y fomentamos el asociacionismo de los alumnos,
de acuerdo con las leyes, así como su participación en la vida y
gobierno del Centro.
-
Se
favorece también la Asociación de Antiguos Alumnos como base para la
prolongación en la sociedad de la acción educativa del Centro. Su
fin primordial será el fomentar y estrechar la unión entre los
antiguos alumnos y de éstos con la Comunidad Educativa. Tendrán su
propia normativa que se ajustará a lo determinado en el CARÁCTER
PROPIO del Centro.
CAPÍTULO V: PADRES DE LOS ALUMNOS:
-
Consideramos a los padres como los primeros y principales educadores
de sus hijos. Tienen, por ello, el derecho y el deber ineludibles en
esta tarea. El Colegio difícilmente podrá suplir su labor.
-
Los
padres que han confiado sus hijos a nuestra escuela por razón de su
identidad, tienen una responsabilidad particular. El Colegio
necesita de manera especial el apoyo y colaboración de estos padres,
que deben velar para que mantenga y actualice constantemente el tipo
de educación que se ha comprometido a ofrecer a la sociedad.
-
Las
familias que no pudiendo hacer uso de su libertad han acudido a
nuestro Colegiado por razones ajenas al CARÁCTER PROPIO, saben que
éste, respetando el pluralismo, acogerá a todos los alumnos sin
distinción. Al mismo tiempo exige respeto al CARÁCTER PROPIO de
nuestro Centro.
-
Alentamos el movimiento asociativo de los padres y deseamos que, de
acuerdo con la naturaleza propia del Centro, tenga carácter
católico.
-
Su
participación ha de ser también activa partiendo de un apoyo real a
los principios educativos que informan el CARÁCTER PROPIO del
Centro. Participación que tiene sus propios límites en lo que a
pedagogía y didáctica se refiere, de acuerdo con las leyes.
-
Consideramos importante la formación permanente y por ello
favorecemos la Escuela de Padres como medio idóneo para llevar a
cabo una acción formativa con los padres, que redunde en bien de los
educandos, sus hijos. Así mismo se favorecerá todo lo que pueda
suponer enriquecimiento pastoral y humano con el fin de ampliar
nuestro radio de acción.
CAPÍTULO VI: EL PERSONAL DE
ADMINISTRACIÓN Y SERVICIOS
-
La
estructura y funcionamiento de nuestro Colegio incluyen u aspectos
que, aunque no están todos ellos directamente relacionados con la
acción docente, hacen posible la puesta en práctica del CARÁCTER
PROPIO. Las personas que asumen esta responsabilidad realizan
funciones diversas y totalmente necesarias.
-
Como
los demás estamentos de la Comunidad Educativa, el personal de
administración y servicios participa en el Centro a través de los
órganos en los que estén representados.
-
Se
facilitará a todo el personal los instrumentos idóneos para alcanzar
una formación permanente en el orden profesional, humano y
religioso.
-
A la
hora de seleccionar y contratar el personal para nuestro Centro, se
tendrá en cuenta tanto la idoneidad para desarrollar su labor con
arreglo al CARÁCTER PROPIO
del mismo, como la capacidad para llevar a cabo el
PROYECTO EDUCATIVO.
CONCLUSIÓN
Estos son
los principios que ofrecemos y que definen el
CARÁCTER PROPIO del
Colegio NUESTRA SEÑORA DEL
ROSARIO de los PP. Dominicos de Arcas Reales, de Valladolid.
Queremos que sean la base de nuestro
QUEHACER EDUCATIVO
para que todos aquellos que deseen incorporarse a nuestra Comunidad
Educativa sepan:
·
QUIÉNES SOMOS.
·
CÓMO PENSAMOS.
·
QUÉ HACEMOS.
·
CÓMO LO HACEMOS.
A fin de
que, de forma coherente y con sentido de corresponsabilidad, trabajemos
juntos para ofrecer a nuestros alumnos una educación integral, mediante
la asimilación sistemática y critica de la cultura y el cultivo
progresivo de los valores del espíritu.
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